sábado, 1 de marzo de 2014

Viernes 21 de Marzo de 2014


"LOS DONES DE DIOS SON PARA LA VIDA"

PRIMERA LECTURA
GÉNESIS 37,3-28

“Ahí viene el de los sueños, vamos a matarlo”

José era el preferido de Israel, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José: "Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos."

José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros: "Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños." Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: "No le quitemos la vida." Y añadió: "No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él." Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos: "¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra." Los hermanos aceptaron. Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas. Éstos se llevaron a José a Egipto. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

Este es un viernes de Cuaresma, la Iglesia con providencia va dosificando la enseñanza como buena maestra que es.
Los viernes de Cuaresma nos van preparando para el viernes de la Semana Mayor; cada viernes de Cuaresma es como una pequeña estación que hacemos para mirar con detención a la cruz, para mirar la muerte del Señor.
Y esas son las lecturas que haremos, lecturas que nos hablan de traición, de persecución y de muerte; que nos muestran como ya en el Antiguo Testamento, aunque veladamente, se iba anunciando cuál va a ser el camino de la salvación y se nos iba enseñando que ese camino pasa por la traición, por el destierro, por la muerte.

Las dos lecturas de hoy, nos presentan un cuadro triste, el cuadro de la envidia. Los hermanos de José, hijos de Jacob, como él, le han oído a este muchacho unos sueños, eran unos sueños extraños y más bien antipáticos. José, por ejemplo, soñó alguna vez que sus hermanos eran como espigas y que todos se inclinaban ante él.
Los hermanos estaban fastidiados con que José se considerara tan importante, y habían dejado que este fastidio se volviera envidia, que la envidia se volviera odio, y a tal punto había llegado el odio, que ya estaban dispuestos incluso a matarlo, y por poco lo matan. Dos de los hermanos intervinieron oportunamente, como escuchamos en la lectura, y lograron que esa condena a muerte se convirtiera en esclavitud.
En el evangelio que leeremos hoy sucede algo parecido. Los que habían recibido en administración aquella viña, ya no se sintieron administradores sino dueños, y sintieron que les estorbaba el heredero, el hijo, y por eso buscaron la manera de acabar con él: “Quitemos al heredero, quedémonos con la herencia”.
Podemos decir que la  Biblia es muy real, nos retrata cosas de la vida real, muchas veces lo que vamos a encontrar es, la misma realidad amarga que nosotros nos encontramos en nuestra propia vida.
Pero hay una diferencia, y esa diferencia se nota en la primera lectura,  los planes perversos de los hermanos de José, terminan convirtiéndose en un camino de salvación para ellos mismos y para el plan de Dios. Y así como esclavo fue José a tierra de Egipto. Las intenciones de los hermanos no eran intenciones buenas, sino perversas; pero Dios se valió de esas intenciones perversas para abrir un camino de salvación,  si José no hubiera llegado a Egipto, no hubiera interpretado los sueños del faraón y seguramente los egipcios tampoco hubieran hecho bodegas, ni hubieran almacenado alimento. Los sueños de José  hicieron que los hermanos odiaran a José; casi  lo llevan a la muerte, pero por esos benditos sueños, José supo que venía un hambre terrible, y José llegó a ser el administrador de Egipto. Dios sabe transformar las cosas malas en cosas buenas. José permaneció pegado a Dios, y Dios le transformó una desgracia terrible en una oportunidad magnífica.
Dios no  nos va a suprimir las luchas y los odios que nos rodean, por arte de magia, pero, a través de esos mismos odios, a través de esas mismas luchas, Dios va abriendo un camino sorprendente, muchas veces un camino inesperado. No sabemos qué está preparando Dios y Dios sabe preparar sorpresas que nadie se imagina, hay que acompañar  y dejarnos acompañar por  Dios, hay que seguir pegados de Dios, sin murmurar, sin juzgar, sin maldecir, sin condenar, seguros de que Dios tiene fuerzas inesperadas y sigue mostrando en las cosas pequeñas y grandes que aquél que pone su confianza en Él, ¡encuentra esas fuerzas inesperadas!

SALMO RESPONSORIAL: 104
R. / Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R.

Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO

Himno litúrgico de alabanza a Dios por las maravillas hechas en favor de su pueblo, recordando la historia desde los patriarcas hasta la entrada a la tierra prometida. La historia de salvación de Israel hace parte de nuestra propia historia de liberación, pero ella se completa con la nueva alianza mediada por Jesucristo y con el ofrecimiento de esa liberación para todos los pueblos. 
LECTURA DEL EVANGELIO
MATEO 21,33-43.45-46

“Éste es el heredero: venid, lo mataremos”
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?"
Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos." Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Dios nos has entregado un mundo para que lo administremos y para que en él demos frutos abundantes de justicia, paz, libertad, verdad y fraternidad. Pero los seres humanos, seducidos por la ambición desmedida de poder y de soberbia se han dejado llevar por sus propias tendencias y tentaciones y han ido destruyendo el mundo de las posibilidades que le ha otorgado el Señor. Los recursos naturales no renovables se han depredado, se ha contaminado el agua y el aire, se han derrumbado millones de millones de hectáreas de bosques y de selvas, convirtiendo el paradisíaco mundo en un inmenso desierto “globalizado”. Y cuando algunos hombres y mujeres con sensibilidad social ecológica y profética han levantado su voz contra esta depredación mundial acelerada, han sido acallados, exiliados de sus patrias, asesinados y silenciados. Nuestro compromiso como creyentes en el Dios de la vida es por la defensa de la tierra y de los que en ella habitan. El Padre envío a su Hijo para que advirtiera del peligro que corre la humanidad, pero fue rechazado y asesinado como todos los profetas anteriores y posteriores a él. – Sin embargo, nuestra misión consiste en continuar su obra en medio de la codicia del mundo.

ORACIÓN
Bendito Dios, nos has dotado de maravillosas capacidades, dignas de ti, por favor no permitas que las guardemos, sino las coloquemos a disposición de tu proyecto de vida, dando frutos de personas transformadas, a través de la evangelización y ejemplo de vida Amén
“No corras por la vida tan rápido que olvides, no solamente donde has estado, sino hacia dónde vas”


Sábado 22 de Marzo de 2014


“LA MISERICORDIA: EL VERDADERO ROSTRO DE DIOS”

PRIMERA LECTURA
MÍQUEAS 7,14-15.18-20

“Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos”

Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Nuestro mundo mide la grandeza en términos de poder, fuerza, riqueza, ostentación o capacidad de daño. La Biblia conoce un modo distinto de medir el poder: es más fuerte el que puede perdonar más. ¿De quién sino del Espíritu Santo podría venir una frase tan sorprendente como esta que hemos escuchado en la primera lectura: "¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas por alto la rebeldía del resto de tu heredad?"

Dios no nos trata como enemigos, sino que se pone a nuestro lado contra nuestro enemigo, que es también su enemigo: el pecado. Por eso el perdón es parte de su estrategia de amor con nosotros. Como dice el salmo 103: "él aparta de nosotros nuestros delitos", con lo cual le quita al arrogante su presa, que éramos nosotros mismos.

Dicho de otro modo: perdonar demuestra el poder de Dios porque es la victoria contra uno que era inmensamente más fuerte que nosotros: el pecado, y detrás de él, Satanás.

SALMO RESPONSORIAL: 102
R. / El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R.

No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Invocación a Dios en una grave enfermedad y lamentación por la situación de la ciudad en ruinas. En medio de tal situación se expresa la confianza en la intervención salvadora de Dios. Las calamidades personales y públicas nos ayudan a reconocer nuestra pequeñez y a poner la confianza en Dios.
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 15,1-3.11-32

“Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido”

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."

Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.""  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Esta parábola, exclusiva del evangelio de Lucas, ha recibido varios títulos: parábola del hijo pródigo, parábola del padre misericordioso, parábola del hermano mayor, etc. Depende del ángulo por donde se quiera abordar. Sugerimos una clave de lectura para esta parábola a partir de la introducción que el mismo Lucas propone. Los fariseos y letrados o doctores de la ley cuestionan el proceder de Jesús porque se relaciona con “publicanos y pecadores”. Jesús se ha relacionado con las personas cuyos comportamientos son contrarios a lo establecido; impuros, marginados de la ley por sus prácticas poco trasparentes, gentes de mala reputación. Los otros, los que se creen poseedores de la verdad, los rectores de la moral y de las tradiciones religiosas no pueden soportar de ninguna manera este modo de proceder de Jesús; se quedan fuera, criticando, encerrados en sus propios esquemas rígidos e intransigentes. – Es posible que nosotros mismos asumamos muchas veces las posturas rígidas de fariseos y doctores de la ley a nombre de la religión, la moral y las buenas costumbres. Jesús nos invita a reconocer con humildad nuestra pequeñez, para que el Reino de Dios acontezca en nosotros. Es hora de superar nuestra prepotencia y dejar que el evangelio penetre nuestros corazones.

ORACIÓN
Gracias Señor, porque hoy nos llevas a comprender el verdadero significado de la misericordia, que no es lástima, sino sentir y acompañar el dolor del ser que sufre, desde el corazón, y dándose para mitigar su dolor. Por eso, Dios que grande eres, pues fuiste capaz de dar no solo el corazón sino darte a ti mismo en la persona de tu Hijo, Jesucristo, con tal de brindarnos la oportunidad de volver a reconciliarnos contigo.  Amén 


“Da de ti mismo cuanto puedas, así cuando te vayas, tendrás la seguridad del deber cumplido y dejarás el recuerdo de lo que hiciste aquí”

Domingo 23 de Marzo de 2014


“TODA SED SERÁ SACIADA POR CRISTO”

Hay un denominador común en las lecturas de este domingo: la sed. Ello encaja con el acento "bautismal" que es propio de este próximo ciclo de  lecturas, y que se irá acentuando con los textos del evangelio de Juan que nos guiarán hasta el final de la Cuaresma. Propósito de hoy: admirar más y más el poder del agua que nos regenera, agua que "salta hasta la vida eterna."

PRIMERA LECTURA
ÉXODO 17,3-7

“Danos agua de beber”

En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés: "¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?" Clamó Moisés al Señor y dijo: "¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen." Respondió el Señor a Moisés: "Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo." Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: "¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?" Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
La Cuaresma, en efecto, puede ser vista como un camino de recuperación de la gracia. Es también como ir al desierto con el pueblo elegido que ha salido ya de Egipto pero aún no entra a la tierra prometida. Y es como estar con Jesús en aquel desierto al que fue conducido por el Espíritu Santo. Es normal que se sienta sed, y es bueno: porque esa sed nos conducirá al Manantial de la vida.
Veamos en la lectura de hoy, como el pueblo torturado por la sed no soportó más y terminó hablando mal de Dios y de Moisés, su enviado. Miremos atentamente qué les sucedió a ellos y veámonos quizá retratados en el proceso que hicieron y que les condujo a rebelarse contra Dios.
Ante todo, es explicable su disgusto, y muy humano: si hay una sensación poderosamente desagradable y agobiante es la sed. Pero sobre la base de esa sensación no hay una reacción predeterminada. Es posible sufrir y confiar o sufrir y ya no confiar. Es posible hacer del dolor del desierto un camino que nos une más a Dios y que nos une también entre nosotros mismos, o un camino que nos aparte de Dios y de los hermanos. Finalmente la decisión no la toman las circunstancias: la tomamos nosotros.
Observemos, aún más, que el dolor nos obliga a hacer una pregunta. En el caso de los israelitas la pregunta era: ¿Con qué propósito nos sacó Dios de la esclavitud? Esa pregunta se convierte en rebeldía cuando se presupone que Dios no es de fiar. En este caso la interrogante se vuelve lo que hemos oído: "¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?" Hablando así, el hombre renuncia a apoyarse en Dios sin tampoco encontrar otro apoyo, porque no lo hay. De este modo, la rebeldía se vuelve suicidio, desesperanza y apelación a la nada. Perder a Dios, aunque sea sobre la base "razonable" del dolor, es perderlo TODO.
SALMO RESPONSORIAL: 94
R. / Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclaremos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
 cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
La primera parte es un canto de alabanza al Señor de la creación y de la alianza. La segunda es una amonestación al pueblo para recordarle las exigencias de la alianza. La nueva alianza sellada con la sangre de Cristo exige igualmente una correspondencia generosa al amor de Dios. 
SEGUNDA LECTURA
ROMANOS 5, 1-2.5-8

“El amor ha sido derramado en nosotros con el Espíritu que se nos ha dado”

Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

En efecto, cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atreviera uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En esto conocemos el amor infinito de Dios y meditémoslo mucho hoy que se acerca la Semana Santa. Recordemos en la imagen del Nazareno, en la imagen del crucificado, en el Cristo resucitado, el infinito amor de Dios que San Pablo nos describe hoy con un rasgo incomparable. Dice: "En esto conocemos el amor de Dios, en que siendo todavía apartados de Él, incluso enemigos de Dios, nos mandó a su Hijo a salvarnos". ¿Quién da su vida por otro hombre? Si acaso, por un hombre de bien habrá quien la de, dice San Pablo, pero dar su vida, y vida de Dios, por un pecador, eso es una locura de amor, la locura del amor de Dios. Igualmente cuando se experimenta la conversión, se siente los que le dice Pablo a la comunidad de los romanos: "Hermanos, estamos en paz con Dios. Por Él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en la esperanza, nos gloriamos apoyados en la esperanza de la gloria de los hijos de Dios". ¡Qué bella es la vida,  cuando nos hemos encontrado con aquel que viene a liberarnos! ¡Qué bella es la vida cuando se lleva paz en la conciencia y esperanza de los bienes futuros! ¡Qué valiente es la situación de un cristiano! No le tiene miedo a las armas ni a las torturas ni a los atropellos cuando lleva la paz de decir la verdad y la esperanza de recoger un premio por la fidelidad en esta tierra. Esto es lo que tenía la Samaritana, es lo que van recibiendo todos los que se convierten.

LECTURA DEL EVANGELIO
JUAN 4,5-42

“Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: "Dame de beber." Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?" Porque los judíos no se tratan con los samaritanos. Jesús le contestó: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva." La mujer le dice: "Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?" Jesús le contestó: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna." La mujer le dice: "Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla."

[Él le dice: "Anda, llama a tu marido y vuelve." La mujer le contesta: "No tengo marido." Jesús le dice: "Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad."

La mujer le dice: "Señor,] veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén." Jesús le dice: "Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad." La mujer le dice: "Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo." Jesús le dice: "Soy yo, el que habla contigo."

[En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: "¿Qué le preguntas o de qué le hablas?" La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: "Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que ha hecho; ¿será éste el Mesías?" Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él.

Mientras tanto sus discípulos le insistían: "Maestro, come." Él les dijo: "Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis." Los discípulos comentaban entre ellos: "¿Le habrá traído alguien de comer?" Jesús les dice: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores."]

En aquel pueblo muchos [samaritanos] creyeron en él [por el testimonio que había dado la mujer: "Me ha dicho todo lo que he hecho."] Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
En este tercer domingo de Cuaresma la liturgia nos invita a reflexionar en el evangelio desde la comunidad de Juan, en el encuentro de Jesús con sus discípulos y hoy en especial  con sus discípulas, desde la Mujer Samaritana. El texto utiliza un símbolo muy relacionado con la comunidad geográfica, árida, con muchas sequías y situaciones de desierto; por ello utiliza el signo del agua, como garantía de la presencia del Dios vivo en medio de las dificultades de su pueblo. Recordemos que en la antigüedad en el desierto el pueblo murmura y Dios responde saciando su sed. Pero aquella sed era “figura” de  una sed más  honda. La sed de libertad, de justicia, de amor compasivo, de tierra propia, de una nueva relación entre los seres sin exclusión. En torno al pozo de Jacob,( cuyo sentido para el judío era: lugar de búsqueda y encuentro con Dios, lugar de los enamorados y lugar de los negocios)  se da el encuentro de Jesús con la mujer Samaritana, que deja al descubierto la honda sed que llevan ambos, pero por motivos diferentes. El encuentro empieza con un desencuentro por los prejuicios de raza, sexo y religión que históricamente han enemistado a los dos pueblos (Judíos y samaritanos). “¿Cómo Tú, siendo judío, hablas conmigo, mujer, y me pides a mí que soy samaritana, que te de  beber?”. En la respuesta: ”Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva”. Jesús ve la oportunidad de empezar a saciar la verdadera “sed”de esta mujer ( salvación- don del Espíritu Santo- vida nueva); rompiendo también de esta manera con toda barrera y prejuicio de creencias y prácticas culturales, políticas y religiosas que separaban las personas y que no les permiten experimentar la liberación o salvación del Mesías.
El diálogo con este nuevo Maestro de vida, Jesús el Señor, despierta en la mujer su propia sed, “Señor, dame de esa agua; así no tendré más nunca sed”; escondida bajo las piedras o losas de una vida de rutina y sin sentido que la esclavizaba a ella y a muchos personajes que llegaban al pozo de Jacob: “Ya no tendré que venir aquí para sacar de esa agua”. Empieza, así de esta forma un encuentro liberador, la mujer que se libera de la religión hecha de normas, leyes y doctrinas estériles, lugares privilegiados y ritos vacíos y excluyente, y en Jesús descubre el don, verdadero de Dios, que ella y muchos desconocían, que es el agua viva del Espíritu (un proyecto o vida nueva), que él da a quien se lo pide, y que es capaz de calmar lo más profundo del vacío del corazón humano, que es la sed de Dios que anida en todos y todas. Saciada de su deseo más profundo en el “nuevo pozo de Jesús”, la mujer samaritana deja ahí mismo su antiguo cántaro (ya no lo necesita), y ella misma se convierte en un manantial de “agua viva”, del que vendrán a beber sus compatriotas. De esta manera el relato nos lleva a una enseñanza en la pedagogía procesual del Maestro: De mujer alejada- a mujer cercana (discípula); y de discípula a mujer evangelizadora o misionera.

ORACIÓN
Señor, ayúdanos a tener todo lo necesario para poder dar a conocer a otros el gozo del encuentro contigo y tu Palabra; mostrarles cómo calmas la sed de amor verdadero que refresca el caminar y ayuda a sobrepasar las tentaciones humanas que nos hacen caer, dañar a otros y apartarnos  de ti. Amén   


“Date cuenta si en tu vida falta lo más importante, la presencia de Dios, que sacia las verdaderas necesidades y da sentido a la existencia”

Lunes 24 de Marzo de 2014


“COMUNICAR LA LIBERACIÓN A TODAS LAS PERSONAS”

PRIMERA LECTURA
2REYES 5,1-15A

“Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio”

En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra. En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: "Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad." Naamán fue a informar a su señor: "La muchacha israelita ha dicho esto y esto." El rey de Siria le dijo: "Ven, que te doy una carta para el rey de Israel." Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: "Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad."

Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: "¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí." El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: "¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel. Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle: "Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia." Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: "Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?" Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: "Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes."

Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: "Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel." Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
Naamán había ganado muchas guerras pero estaba perdiendo su batalla contra la lepra. La lepra era el punto negro, el gran lunar, el centro de su vergüenza. La lepra era el espacio de derrota de un hombre acostumbrado a triunfar. Pero los hechos se dieron de tal modo que ese espacio de derrota se volviera un espacio de triunfo, no suyo, sino de Dios.

Es una especie de constante esto en la Biblia: aquello que nos avergüenza y nos deshonra es a menudo la grieta por la que el plan de Dios se cuela en nuestra planes. Dios irrumpe por la brecha abierta que dejan nuestras derrotas y problemas no resueltos. De este modo transforma lo más bajo en lo más alto. Cuando somos así salvos no cabe espacio para el orgullo sino sólo proclamación de la piedad y el poder de Dios.
Naamán se cargó unas cuantas arrobas de regalos para el rey de Israel: "diez barras de plata, seis mil monedas de oro, diez vestidos nuevos...". Eliseo no acepta los regalos. No por falta de educación sino porque Naamán debía entender que las relaciones con el Dios de Israel no eran comparables a las relaciones políticas entre los reyes que este general conocía.

 En las leyes de la diplomacia los "regalos" son el método usual para buscar el favor o gracia del rey o soberano a quien se ofrecen. Tal recurso es superfluo cuando se trata del Dios Altísimo, el Dios de Israel: nada le hace falta y su gracia no está en subasta al mejor postor.

 Aceptar este lenguaje es maravilloso y a la vez difícil. Maravilloso porque nos introduce en la dimensión del amor sin intereses. Difícil porque implica reconocer la radical indigencia que tenemos en aquellas cosas que son tan importantes en nuestra vida como era la salud en la vida de Naamán.

SALMO RESPONSORIAL: 41,42
R. / Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío. R.

Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
 que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Estos dos salmos forman una unidad literaria, marcada por la repetición del mismo estribillo. El poeta lejos de Jerusalén, expresa la nostalgia de otros tiempos y el  deseo de regresar a la ciudad  para poder entrar a la presencia de Dios, en aquella época al templo, hoy el corazón, el actuar misericordioso y la esperanza de una plenitud luego del paso definitivo a la dimensión de Dios – amor. 
LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 4,24-30

“Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos”

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio."

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Este pasaje forma parte de un texto más amplio (Lc 4,16-30). El contexto es el anuncio de la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret. Jesús declara públicamente que en él mismo la ley y los profetas han llegado a su plena realización. En él se cumplen las promesas del Señor. Con Jesús se ha inaugurado el tiempo de la liberación y de la salvación para el pueblo. Jesús denuncia la ceguedad de los dirigentes religiosos del pueblo, a quienes cuesta reconocer su mesianismo, y anuncia que los paganos, excluidos y marginados son también destinatarios del evangelio. La propuesta del Reino de Dios no tiene límites ni fronteras. Cuando hoy se habla de pluralismo religioso, diálogo ecuménico, a muchos católicos nos cuesta aceptar que la Buena Nueva también se haya revelado en otras expresiones religiosas o en otras culturas diferentes a la nuestra. A veces pensamos celosamente que nosotros somos los poseedores exclusivos, propietarios de la salvación. Jesús nos desafía para que nos abramos de corazón a todas las personas de buena voluntad y asumamos una mentalidad pluralista y diversa, que tanto nos cuesta. Nuestro mundo necesita personas y comunidades solidarias y dialogantes, capaces de crear ambientes de paz y comprensión.

ORACIÓN
Bendito Jesús, nos  envías a transmitir tu Palabra a todo el mundo, sin distinción de raza, credo o condición social. Por favor danos la gracia de desarrollar la capacidad de palabra, convencimiento, seguridad y autoridad para penetrar los corazones a tal punto que anhelen volver el rostro a Ti y descubran el verdadero sentido del amor en el Espíritu, ese sin fronteras ni barreras y que nos hace verdaderamente libres. Amén 


“La identidad nunca es pasiva, sino se muestra activa en el lugar donde Dios nos ha puesto” 

Martes 25 de Marzo de 2014

Fiesta de la Anunciación

“DE LA PALABRA BROTA LA FECUNDIDAD DE LA VIDA”

María es introducida definitivamente en el misterio de Cristo a través de este acontecimiento: la anunciación del ángel, la fiesta que celebramos hoy. Acontece en Nazaret, en circunstancias concretas de la historia de Israel, el primer pueblo destinatario de las promesas de Dios.

PRIMERA LECTURA
ISAÍAS 7,10-14;8,10


“Mirad: la virgen está encinta”

En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz: "Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo." Respondió Acaz: "No la pido, no quiero tentar al Señor." Entonces dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros". Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
El Señor toma la iniciativa y ofrece generosamente un signo al rey para confirmar su palabra y robustecerle su fe vacilante. Se le da amplitud a Acaz para que escoja el signo que quiera, no importa que éste supere el horizonte de lo humano que es la tierra; aún se le presenta todo el dominio de Dios como terreno posible para que él pida el signo que quiera. La respuesta del Rey se interpreta desde la falsa religiosidad; de hecho, su declaración de no querer pedir signos a Dios para no tentarlo como lo hizo el pueblo en el desierto (Ex.17,7) expresa su falta de fe y se vuelve una tentación a Dios mismo.

SALMO RESPONSORIAL: 39
R. / Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy." R.

"-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad."
 Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea. R.

OREMOS CON EL SALMO Y ACERQUÉMONOS  A SU CONTEXTO
Corresponde  la segunda parte de este salmo  a la petición de ayuda de un justo perseguido. La obediencia de Cristo es el sacrificio perfecto que supera los antiguos sacrificios. Él nos muestra la fidelidad y el poder liberador de Dios. 
SEGUNDA LECTURA
HEBREOS 10,4-10

“Está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"

Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: "Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad."" Primero dice: "No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias", que se ofrecen según la Ley. Después añade: "Aquí estoy yo para hacer tu voluntad." Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
El autor de la carta a los Hebreos relee el salmo 39 utilizado hoy como un salmo responsorial, como si fuera una declaración de intenciones del mismo Cristo al entrar en el mundo, es decir, en el acontecimiento de la encarnación. Allí declara: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”. La encarnación como actitud de obediencia se lleva a cabo el día de la anunciación a María. El día del anuncio comienza la peregrinación mesiánica que finaliza con la entrega salvífica de Cristo en la Cruz. Gracias al mismo testimonio de las Escrituras, podemos decir hoy que “la Virgen anunciada por el profeta es María de Nazaret, y su “Hijo” el Mesías. Así lo anuncia el ángel Gabriel a la Virgen.


LECTURA DEL EVANGELIO
LUCAS 1,26-38

“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN
Para sanar de raíz nuestras vidas, Dios decidió hacerse hombre. Se hizo un Hijo de Hombre. Sencillo, bueno, generoso y trabajador. Necesitaba un lugar para nacer y el Espíritu le preparó el seno de María. Necesitaba una familia para crecer y Dios le dio a José y María, quien guardaba las cosas en su corazón, siempre dispuesta para salir al paso de los nuevos desafíos de Dios. Dios quiso revalorizar a la mujer María.

Dios “decidió” habitar en medio de la humanidad, inserto en una familia, en un pueblo y una cultura. Asume la condición humana en todas sus dimensiones para salvar a la humanidad desde dentro, desde abajo, desde el mismo corazón del mundo. Y es una jovencita adolescente de Nazaret la que ha sido elegida desde siempre para colaborar activamente en este proyecto de Dios. Una campesina de una aldea insignificante de Palestina es capaz de intuir la propuesta de Dios y responder con todo su ser a la misión cuyas dimensiones no alcanza a comprender del todo. Esta joven, auténtica judía, que espera que Dios realice sus promesas, se constituye en modelo y paradigma de creyente porque, como Abrahán, confía plenamente en la promesa de Dios y coloca todas sus posibilidades y cualidades al servicio de esta causa.

Y María supo responder al reto y designio de Dios. Dijo un SÍ incondicional, y con ese SÍ dijo muchos NO. María dijo no a su comodidad personal. Dijo no a su prestigio de muchacha joven en medio de la sociedad patriarcal de su época. Dijo no a aceptar las cosas simplemente, sin preguntar. Dijo no a su individualismo. Dijo no a sus miedos. Ojalá que con María sepamos decir un SÍ incondicional al Plan de Dios y también muchos No a tanto uso y abuso de las mujeres. Que sepamos decir No a tanta marginación que ya lleva tantos siglos. Que digamos No a tanta teología interesada en rebajar la dignidad de la mujer para justificar posturas patriarcales dentro y fuera de la Iglesia. Digámosle un SI rotundo para el Señor.

Recordemos también que como a María, Dios nos sigue anunciando muchas promesas para mantener viva la esperanza de nuestro pueblo. Dios nos llama, nos elige, nos propone, pero espera nuestra respuesta libre y voluntaria ¿Qué y cómo le responderemos?

ORACIÓN
Amado Dios, ayúdanos por favor para acoger tu Palabra, como lo que  realmente es, Palabra que se encarna  y hace fecunda la existencia, alimento para las heridas y transmisora de buenas noticias. Gracias por permitir que una joven mujer de un corazón tan grande y amoroso de ti, accediera a recibir al que nacería y cambiaría el rumbo de este mundo que vivía apartado del verdadero sentido del existir; ayúdanos también a seguir su ejemplo para continuar generando vida. Amen  


“El amor de madre es combustible que le permite al ser humano hacer lo imposible”